¿Cómo aprendimos a medir y calcular el tiempo?

El tiempo no se puede ver. Por eso las personas tomaron como referencia movimientos que se repiten: el Sol, el agua que fluye, un péndulo y, finalmente, las vibraciones de un átomo. Cada etapa buscó una referencia más estable.

La respuesta breve

Al principio se contaban el día, la noche, las fases de la Luna y las estaciones. Después, los relojes de sol, de agua y mecánicos dividieron el tiempo en partes más pequeñas. El ferrocarril y las comunicaciones unificaron las horas locales en zonas horarias; hoy un segundo se define mediante una frecuencia concreta del átomo de cesio.

¿Por qué una hora tiene 60 minutos?

La explicación está en la influencia del sistema sexagesimal de la antigua Mesopotamia. El 60 es divisible por 2, 3, 4, 5 y 6, lo que facilita trabajar con fracciones. La misma tradición aparece al dividir el círculo en 360 grados, la hora en 60 minutos y el minuto en 60 segundos.

¿Cómo se sabía la hora antes de los relojes?

El reloj de sol usaba la dirección y la longitud de la sombra, pero no servía de noche ni con nubes. Los relojes de agua y de arena medían cuánto tardaba en desplazarse una cantidad constante. Bastaban para ciertas tareas agrícolas y ceremonias, aunque la temperatura, el lugar y el ritmo del flujo introducían errores.

¿Por qué cada ciudad tenía una hora distinta?

Si el mediodía se fija cuando el Sol está más alto, las ciudades del este lo alcanzan antes que las del oeste. Mientras se viajaba a pie, la diferencia importaba poco. Los trenes y el telégrafo cambiaron la situación: unos minutos podían desordenar horarios y mensajes. De ahí se extendieron la hora estándar y las zonas horarias a finales del siglo XIX.

¿Qué define hoy un segundo?

La rotación terrestre no es perfectamente constante. El Sistema Internacional define el segundo como el tiempo de 9.192.631.770 periodos de una radiación asociada a una transición del átomo de cesio-133. Los teléfonos y servidores reciben, a través de varias redes, la referencia de relojes atómicos.

Fuentes